Los 50 años del golpe militar que enlutó a la sociedad argentina, tuvo este 24 de marzo una movilización que se replicó en todo el país, con epicentro en Plaza de Mayo de la Ciudad de Buenos Aires, reivindicando “Memoria, Verdad y Justicia”.
Todos los 24 de marzo, Argentina conmemora el Día Nacional de la Memoria y a cinco décadas del golpe militar, en el mástil principal de Colonia Elía, las autoridades municipales y los vecinos fueron parte de ese compromiso con la democracia y los Derechos Humanos.
El intendente Ramón Barrera, junto a la viceintendenta Karina Alcaraz y acompañado por su gabinete de gobierno, presidieron el acto que tuvo momentos intensos y emotivos.

En ese marco, se compartieron las siguientes palabras alusivas:
“Hoy nos convoca una fecha que no es una más en el calendario de la vida institucional de nuestro país ni en la de nuestro pueblo. Nos reúne la memoria, pero también el compromiso. Nos encontramos en esta plaza pública para izar nuestra Bandera Nacional y, al hacerlo, renovar juntos la defensa irrestricta de la democracia, de la verdad y de la justicia. Por eso estamos aquí.
El 24 de marzo ha sido instituido como el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, en conmemoración de las víctimas de la última dictadura cívico-militar, autodenominada “Proceso de Reorganización Nacional”, que usurpó el gobierno democrático entre el 24 de marzo de 1976 y el 10 de diciembre de 1983. Aquel quiebre institucional significó el inicio de uno de los períodos más oscuros y dolorosos de nuestra historia.
Con el derrocamiento del gobierno constitucional de Isabel Perón se impuso la dictadura más sangrienta que la Argentina recuerde. La represión se convirtió en sistema, en política de Estado. Más de 300 centros clandestinos de detención y tortura funcionaron en todo el territorio nacional, dejando como saldo una herida profunda: más de 30 mil desaparecidos. Hombres y mujeres, jóvenes, trabajadores, estudiantes, que fueron arrancados de sus hogares y de sus vidas.
Pero, la historia también nos enseña que los pueblos no se resignan al dolor. El 10 de diciembre de 1983 marcó el regreso de la democracia con la asunción del presidente Raúl Ricardo Alfonsín, cuyo coraje y convicción sentaron las bases de un nuevo tiempo. Por eso, con justicia, lo reconocemos como el Padre de la Democracia. Desde entonces, el camino ha sido el de la reconstrucción, el del fortalecimiento institucional y el de la búsqueda permanente de verdad y justicia.
Memoria, verdad y justicia no son solo consignas: son procesos vivos, que se retroalimentan. Recordar es un acto de responsabilidad colectiva, porque solo a través de la memoria podemos evitar que el horror se repita. Conocer la verdad -aquella que durante años fue negada- es un derecho de toda la sociedad. Y la justicia, que juzga y condena los crímenes, es indispensable para reparar el daño y reconstruir el tejido social.
En Colonia Elía, esta conmemoración adquiere un sentido profundamente comunitario. Como dice el intendente Ramón Barrera, somos una sociedad que se caracteriza por tender puentes, no por alimentar grietas. Sabemos que no hay calidad de vida posible sin democracia, sin instituciones sólidas y sin un compromiso firme con los Derechos Humanos. Por eso, cada 24 de marzo es también una oportunidad para reflexionar, para dialogar y para reafirmar los valores que nos unen.
Hemos querido convocarlos aquí no solo para recordar, sino también para agradecer. Agradecer el compromiso cotidiano de cada vecino, de cada institución, de cada familia que, con su esfuerzo, contribuye a construir una comunidad más justa, más solidaria y más democrática. Sabemos que no estamos solos en la defensa de estos valores.
Para la gestión municipal, como lo ha sido siempre a lo largo de su historia, esta fecha nos interpela y nos compromete. Sentimos que hoy, más que nunca, es necesario educar en la memoria para construir el futuro; afianzar la democracia como forma de vida; y asumir, con responsabilidad, la plena vigencia de los Derechos Humanos.
Que este 24 de marzo no sea solo un recuerdo, sino una decisión colectiva. La decisión de seguir construyendo, entre todos, una sociedad donde la memoria ilumine el presente y donde la democracia sea el camino irrenunciable hacia el bienestar común”.





